Trump se juega su reelección

Trump se juega su reelección

En cuestión de días sabremos si el presidente Donald Trump se afianza en el poder para continuar sus políticas proteccionistas y antiinmigrantes o si por el contrario los republicanos pierden mayoría en la Cámara de Representantes lo que significaría la peor derrota política del gobierno norteamericano.

El próximo martes 6 de noviembre será votado el total de los 435 asientos de la cámara baja y 35 asientos de los 100 que tiene el Senado. Actualmente el partido Republicano mantiene mayoría en ambas cámaras con 237 curules en la primera y 51 en la cámara alta.

Las encuestas apuntan a un cambio de liderazgo en la llamada casa de representantes, toda vez que los republicanos han perdido fuerza desde que Trump asumió el poder en enero del 2017.

Sin embargo, la ventaja de los azules es pequeña. Según la encuesta de Rasmussen Report, el 47 por ciento de los votantes favorece a los demócratas contra un 44 por ciento de los republicanos. Un 3 por ciento más está en favor de otros candidatos y un 6 por ciento todavía no decide su voto.

A pesar de los temas tan candentes en la opinión pública norteamericana, el factor clave de estos comicios será, de acuerdo a los sondeos, el presidente Trump. En segundo lugar, destaca en importancia la economía y le siguen la inmigración y el sistema de salud.

No por nada el polémico inquilino de la Casa Blanca ha emprendido una intensa campaña de proselitismo en favor de los candidatos republicanos, especialmente de aquellos que viven campañas muy cerradas.

De septiembre al día de la elección, Trump habrá realizado por lo menos 30 giras electorales en unos quince estados de la Unión Americana. A diferencia de México, en el vecino país los funcionarios públicos pueden participar abiertamente en campañas políticas.

Simultáneamente el mandatario yanqui ha estado muy activo en temas sensibles como la inmigración con el claro objetivo de ganar más votos.

Ahí están sus embestidas contra las caravanas de centroamericanos y recientemente -a una semana de los comicios-, anunció una acción ejecutiva para eliminar el derecho automático a la ciudadanía para quienes nacen en territorio norteamericano.

No le importó a Trump tachar de ignorante a su camarada republicano Paul Ryan, quien sostuvo que tal derecho es constitucional y por lo mismo no puede borrarse vía un decreto presidencial.

La confrontación entre demócratas y republicanos sigue al rojo vivo y seguramente la reyerta continuará por largo tiempo, gane quien gane el martes venidero.

Los sondeos están a su vez polarizados, medios de inclinación demócrata como el Washington Post anticipan un descalabro de Trump, ya que según sus encuestas el 60 por ciento de los votantes reprueba su desempeño.

Fox News asegura de manera tajante que los republicanos mantendrán el dominio en el Senado porque el mandatario cuenta con por lo menos el 50 por ciento de las simpatías en los estados claves de la Unión Americana.

Hay otros aspectos relevantes en la próxima elección como la abrumadora participación de candidatos de minorías, en especial mujeres y afroamericanos. En el extremo de la apertura democrática, Christine Hallquist intenta ser el primer gobernador transgénero a nivel nacional en el estado de Vermont, aunque las encuestas favorecen la reelección del gobernador republicano, Phil Scott.

Por cierto, David García, un mexicano-americano de cuarta generación buscará la gubernatura de Arizona, sus posibilidades son reducidas ante la popularidad del actual mandatario republicano Doug Ducey.

Dos mujeres hispanas estarán peleando una gubernatura, ambas por el partido Demócrata. Ellas son Michelle Luján en el estado de Nuevo México, y Lupe Valdez nada más y nada menos que en Texas.

El miércoles temprano sabremos si el aguerrido y polémico Donald Trump sufre el descalabro más sólido de su gobierno o si por el contrario recupera fuerza y poder con rumbo a su reelección en el 2020.


Pregunta final…

¿Sería posible que una institución prestigiada realizara una consulta para saber si los electores siguen apoyando a Andrés Manuel López Obrador o si por el contrario han modificado su opinión y piden un cambio de presidente? Nada se perdería con solicitar de nuevo “la sabia opinión del pueblo” tomando en cuenta que el gobierno electo da la misma importancia a un proceso electoral que a una consulta.

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