Ruptura troceada

Ruptura troceada

La boda de Puebla sacó a la luz las contradicciones de una ruptura fragmentada porque fue negociada con actores diversos y fue ratificada en las urnas por un electorado disperso.

Me sumergí en el reportaje de la revista ¡Hola! Caté la melcocha de sus textos breves y la exuberancia de sus 48 fotografías. Entendí el revuelo causado. Hay material de sobra para la burla y el escarnio y resultan infantiles los esfuerzos por responsabilizar intereses oscuros. Es cierto que hay jaurías lanzando dentelladas a la Cuarta Transformación, pero no justifican un espectáculo y unas excusas propias del viejo régimen.

Me centro en las causas del incidente. Recordemos, para empezar, que cuando se cambia de régimen siempre aparece un dilema: ¿cuánto de la vieja cultura y cuántos de los antiguos liderazgos querrá y podrá digerir el nuevo régimen? Hay países que lo negocian y ponen por escrito. En España armaron la conocida “ruptura pactada” que les funcionó bien durante bastante tiempo. Luego, empezaron a fallarle algunos engranes.

En México optamos por el barroquismo de una transición interminable. En el capítulo en curso, Andrés Manuel López Obrador y su equipo alcanzaron acuerdos con un abanico de poderosos; algunos entendimientos los conocemos, otros los intuimos, pero es obvio que Morena regalaba promesas a los poderes fácticos, mientras otros partidos repartían despensas a los pobres de barrios marginales.

¿Cómo vivió el colaborador y confidente de López Obrador los encuentros con quienes transitan regularmente por las páginas de ¡Hola!? Lo ignoramos, aunque intuyo que después de la victoria le resultó natural cumplirle el gusto a su prometida, quien deseaba presumir su riqueza y, en su caso, jactarse de su pertenencia a las nuevas élites (algo similar le pasó a la señora Marta ¿la recuerdan?). Es probable que no dimensionara el impacto que tendría aparecer en el escaparate de la ostentación, la frivolidad y la cursilería.

Ese número de ¡Hola! es un misil contra el optimismo voluntarista del presidente electo. Si quien lo acompañó durante 20 años fue incapaz de absorber las virtudes de la austeridad, es obvio que serán insuficientes los hábitos monacales de López Obrador para convertir a quienes se forjaron en la vieja cultura. Los liderazgos impolutos son necesarios pero insuficientes para erradicar las viejas costumbres; Gandhi en India y Mandela en Sudáfrica lo demuestran.

¿Qué sigue? Si estuviéramos en la lógica de una ruptura pactada, el incidente llevaría a un código ético que normaría el comportamiento de quienes gobiernan con las siglas de Morena. Como la heterogeneidad de la Constelación Morena lo dificulta, cada integrante interpretará a su manera el significado y los alcances de la austeridad.

Eso explica los bandazos observables en los gobiernos de ese partido. En la CdMx, Claudia Sheinbaum anuncia su disposición para frenar la mafia inmobiliaria, pero su partido permite que las comisiones de Planeación, Reconstrucción y Desarrollo Urbano del congreso local sean ocupadas por diputados con un historial de abusos con los usos de suelo (es el caso de Federico Döring, Víctor Hugo Lobo, Fernando Aboitiz y Christian von Roehrich).

¿Cuáles son las posibilidades de la Cuarta Transformación? En lugar de una marcha triunfal, tendremos un forcejeo constante entre culturas e intereses encontrados. Lo que acontece con la educación escolarizada e informal lo ilustra. En Acapulco se dio un enfrentamiento entre los grupos que se disputan el sindicato magisterial. Dos de ellos, la CNTE y las huestes de Elba Esther Gordillo tuvieron entendimientos con el nuevo gobierno.

En el terreno de la educación informal, el nombramiento de Paco Ignacio Taibo II como director del Fondo de Cultura Económica es una buena noticia. Conociendo su pasión por difundir el conocimiento entre las mayorías, en poco tiempo deberán rebautizar esa institución y llamarla el Fondo de Cultura Cívica; es un terreno donde urge la intervención del Estado por los avances que tienen los antivalores del crimen organizado dentro de la población (entre 20 y 30% lo respalda).

En positivo, la boda poblana nos permite apreciar algunas de las principales contradicciones de esta etapa de nuestra transición.

Twitter: @sergioaguayo

Colaboró Zyanya Valeria Hernández Almaguer.

Más información en El Siglo de Torreón

Fuente: Ruptura troceada