Austeridad republicana

Austeridad republicana

Luego del triunfo de AMLO la política nacional ha sufrido verdaderas convulsiones en relación a su actuar y administrar.

En diciembre reaparecerá la política como medio de gobernar, relegando al segundo plano a tecnócratas que se apoderaron de los puestos públicos durante los ultimos sexenios.

Ahora, AMLO cambia las reglas, iniciando un proceso con lenguaje político, a la mexicana, con algún tufillo fascista, que solo los muy cercanos e informados pueden interpretar. Advirtió “una línea que divide al poder económico del poder político”.

Sus decisiones lo han puesto en la mira de todos los mexicanos, primer logro importante para gobernar, máxime que aún vive su “luna de miel” con los electores, aunque ahora pareciera darse el descenso – poco perceptible – de su aceptación. Sume a inversionistas, empresarios, comerciantes, universitarios y clasemedieros quienes empiezan a mostrar su inconformidad.

Es evidente su postura de ultra-izquierda, manifestando su decisión de mantener firme el mandato en propia persona, por encima de la opinión de detractores que le definen como viejito mesiánico, dictatorial y populista. Algo de todo eso le caracteriza, aunque aún no muestre todas sus cartas, quedando distante del verdadero perfil humano, que descubriremos poco a poco.

Con su estrategia de mercadotecnia política – asesorado por verdaderos maquiavelos conocedores – ha confundido a amigos y enemigos, haciéndose impredecible para la toma de decisión.

Así, a pesar de las opiniones de expertos, hizo una “consulta cuidadana” – altamente cuestionada – para definir y justificar con populismo la ubicación del aeropuerto internacional mexicano.

Las hipótesis de los porqués son de lo más variadas: desde su encaprichamiento, hasta la ostentación de poder y advertencia de sometimiento a los financieros del megaproyecto.

Con la información aportada por los medios, lo concluyente es que el Valle de México ya no soporta un aeropuerto de tal magnitud, tampoco mayor población o aprovechamiento de recursos, siendo ya incapaz de dar servicios de calidad. De eso no se habla.

Advierte: “más vale que se vayan acostumbrando a las encuestas”, rechazando toda oposición a sus propuestas a ejecutarse durante su gobierno: al controvertido Tren Maya y la construccion de otra refinería, que los definió objetivos nacionales ¡sin consulta popular! De nuevo muestra el músculo de poder, según convenga.

Reúne a los empresaros mexicanos – muchos en sociedad con extranjeros – y les promete apoyo en sus proyectos de productividad, convenciéndolos de incluirse en su plan a favor de los ninis, con trabajo y estudio. Luego, vuelve a insultarlos con la denominación de “mafia de poder”, fomentando nuevas dudas. ¿Será premeditado?

Juega con la economía nacional generando desconfianza entre los inversionistas, incluidos los extranjero, luego advierte que nada negativo sucederá, aunque sus decisiones ya están afectando las finanzas mexicanas.

Después, invita a Maduro y Morales a su toma de posesión, haciendo notar su firmeza ante la oposición política, poniendo a pensar a economistas, quienes advierten del daño que puede provocarse por posibles cancelaciones de inversión en México.

Luego pone a Marcelo Ebrard a defender su postura pacifista y de paso decepciona a los venezolanos – angustiosamente desesperados – que están amenazados de llegar a acumular una inflación del varios miles por ciento. ¿Qué es eso?

Logra sumar simpatías advirtiendo “ir contra los corruptos”, generando expectativas entre los ciudadanos inconformes, quienes tenemos claramente definidos a personajes nacionales; luego se reúne con ellos en un ejercicio de transferencia de carteras ministeriales, intercambiando declaraciones de “ambiente de gran cordialidad y cooperación”.

Sin duda, AMLO, aplica algunas de las viejas reglas dictatoriales de la política mexicana y lo hace con acciones revolucionandas por la tecnología de mercadotecnia política sistematizada.

Acepta a la caravana de emigrantes y declara interés de ofrecerles apoyo, trabajo y asilo, contrariando la aparente postura del presidente Trump, quién, a su vez, mantiene silencio por las declaraciones del futuro mandatario de México. ¿Por sus elecciones?

En tanto, AMLO muestra habilidad política contra la imposición de fuerza xenofóbica y deshumanizada del norteamericano. ¿Por dónde?

Algunos empiezan a hablar de ocloclasia, descrita por Polibio – Grecia 200 – 118 a.C. – como “el gobierno de la muchedumbre”.

Desde luego que no podemos aceptar al “mesianismo” superando al sentido común, sobre todo conociendo personajes y sus antecedentes con quienes se está rodeando.

Seguramente tiene un “plan maestro”, que esperemos no nos lleve a la venezualización. ¿Usted qué piensa? ydarwich@ual.mx

Para la memoria ciudadana – 1/X/18 – : “No vamos a endeudar a país, no va a aumentar la deuda en términos reales. No vamos a aumentar los impuestos en términos reales, no se crearán nuevos impuestos, no habrá gasolinazos, sólo se va a agregar el componente de inflación, pero no aumentará en términos reales el precio de la luz, el gas, el diésel, las gasolinas”.

Al controlar la inflación, el valor el poder adquisitivo aumentará y podremos comprar más. ¿Será?

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Fuente: Austeridad republicana