104 años después; idéntica estupidez

104 años después; idéntica estupidez

“Si alguna vez hay otra guerra en Europa,será resultado de alguna maldita estupidez en los Balcanes”

Otto Von Bismarck (1880)

1914. Europa está sumida en infinidad de odios. Francia busca vengarse de Alemania quien le arrebató los territorios de Alsacia y Lorena. Firma un pacto político militar con Inglaterra (“Entente Cordial”), buscan conservar las vastas colonias que ellos poseen y otros ambicionan. Con la inclusión de Rusia surge la “Triple Entente”. Se obligan a entrar en guerra como uno solo. Alemania llega tarde al panorama imperialista y deplora colonias. Conforma con Austria-Hungría e Italia la triple alianza.

Feroces rivalidades comerciales, territoriales y étnicas coexisten entre estas dos coaliciones y comprimen un polvorín listo para detonarse a la menor provocación. Varias naciones pequeñas, aliadas de ambos bloques, gravitan en torno a ellos.

Desde la conformación de esos concordatos, los países comienzan a aumentar sus ejércitos y perfeccionar armas cada vez más letales. Se habla de una “paz armada” que no duerme, sólo disimula una diplomacia cada vez más explosiva con líderes, especialmente militares, anhelantes de guerra y venganza. Todo parece indicar que nadie actúa con cordura, sino con rencor y animadversión para quienes no piensan igual. Aunado a ello se producen varias guerras regionales; (ruso-japonesa y balcánicas).

La chispa que inflama una de las muchas mechas que llevan fuego al polvorín, no ocurre en alguna de las capitales europeas; sino en un pueblo de los Balcanes que parece no tener relación con la fobia existente: Sarajevo; 28 de junio de 1914; el heredero al trono de Austria-Hungría es asesinado por un anarquista bosnio, pero en territorio serbio.

Indignada Austria dicta un durísimo ultimátum a Serbia, imposible de cumplir y la amenaza con guerra; Serbia no atiende. La belicosidad existente, apoyada en el sistema de alianzas, provoca una oleada de declaraciones de guerra que son recibidas con entusiasmo y hasta romanticismo por las poblaciones de los países contendientes. Así brota, con irracionales ideales nacionalistas de “Primero mi patria”, la Gran Guerra que mañana cumplirá una centuria de su terminación; una conflagración mundial que costó a la humanidad más de 20 millones de vidas, la mayoría población civil que fue la que más sufrió.

Siglo XXI. Un mundo unipolar empieza a desquebrajarse; se balancea sobre el filo de un bisturí y podría colapsar en la peor guerra que jamás haya sufrido la humanidad. Los motivos de esta posible conflagración son múltiples, pero destaca el control comercial del mundo que Estados Unidos ha ido perdiendo, incluso después de la caída de la Unión Soviética: su mayor éxito después de la segunda guerra mundial.

La entrada de otros actores en el mundo tecnológico globalizado ha menguado el poder supremo norteamericano; destacan China, Rusia y la Unión Europea; también cuentan otras naciones del Pacífico que escapan del control inmediato que ejerce sobre su patio trasero que es Latinoamérica.

La fuerza de Estados Unidos se ubica en obligar a todos los países del mundo a adquirir, exclusivamente con “petrodólares”, las fuentes energéticas esenciales actuales. De pronto, algunos rebeldes empiezan a utilizar otras monedas, (Sadam Husein y Muamar El Gadafi), asesinados tras cruentas luchas invasivas de ejércitos de la ONU, guiados y armados por Estados Unidos. Duro escarmiento para futuros evasores del control gringo. Aun así, subsisten tratados comerciales y militares que las naciones respetan y cuidan para mantener un endeble balance.

2018; un despiadado, berrinchudo y terriblemente mentiroso gobernante racista quiere llevar al mundo a su desaparición. Amenazando a medio mundo, bloqueando férreamente a sus competidores, insultando a sus aliados y ahogando a sus socios, intenta asustar a todos con un poderío bélico y económico que ya empieza a caducar, pero que aún puede envolver al mundo en llamas y destruirlo totalmente.

La realidad es que hoy estamos empantanados hasta el cuello en una complicada maquinación para infinidad de países. Estados Unidos aparenta combatir un terrorismo que él mismo nutre y arma. Aranceles exagerados para asfixiar a China; amedrentamiento a Rusia con bloqueo militar; ataque directo en el Medio Oriente a Siria y Palestina y agobio a Europa con problemas de seguridad militar. Estrangulamiento a Irán y Yemen. Intimidación a la India y compulsión a América Latina si se le sale del huacal y compra a otros que no sea él.

Hoy, como en 1914, esta terrible presión pareciera dejar una sola salida, nos debatimos entre la duda si se busca a toda costa una contienda mundial. Le mecha se puede encender en múltiples centros neurálgicos: Crimea; los Balcanes; Irán que ha respondido ante el bloqueo absoluto a su petróleo con cerrar el estrecho de Ormuz causando un daño incuantificable. Siria, que ya le ganó la guerra al interior y se arma para resistir una invasión israelí. Corea del Norte. China, quien reclama su isla Spratly y opone una fuerte flota a la gringa. Todos presumiendo nuevas armas más destructivas.

Y Europa ¿Pertenece aún a la OTAN? Porque sus principales socios desobedecieron la orden de no negociar con Irán. hoy Europa se encuentra entre la espada militar de Estados Unidos y el frío energético de Rusia. América Latina, arrodillada por dos siglos empieza a despertar, Venezuela ya no vende su petróleo en dólares, hay signos de rebeldía continental. México se somete en un nuevo tratado que le impide negociar con quien Norteamérica no quiere, salvo que quiera probar, una vez más, el “big Stick”.

En una funesta parodia ya vivida, si Norteamérica, Israel y/o Arabia Saudita atacan a Irán o Siria, inmediatamente reaccionarán Rusia y China llevando el mundo al apocalipsis definitivo. Terriblemente hoy concluimos que Donad Trump y sus secuaces, vomitando odio a raudales; son criminales conscientes del daño que ocasionan y no les importa la humanidad para nada… Parafraseando a Churchill: “Si Trump invadiera el infierno, yo escribiría invitando a defender al diablo”

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Fuente: 104 años después; idéntica estupidez